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Acusados Injustamente

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Leonel Y Moisés.

Leonel y Moisés son dos hombres jóvenes, víctimas de la ineficacia del sistema de justicia de nuestro país. Hace exactamente un año, el 15 de julio de 2013 fueron injustamente acusados del delito de robo calificado, argumentando que sustrajeron gasolina de una pipa. Leonel hacía meses reportó que la pipa que él operaba tenía una fuga de gasolina; recibió instrucciones de su jefe para llevarla a reparar con urgencia a un taller mecánico ante el peligro que representaba una descompostura de esa naturaleza, aunado a las altas temperaturas de Ciudad Valles. Leonel conoce a Moisés desde la infancia, por lo cual llevó la pipa al taller donde éste trabajaba; pero nunca imaginó que un supervisor de su empresa lo hubiera seguido hasta ahí, le llamó a la Policía Ministerial y los detuvieron en supuesta flagrancia.

Renace Capítulo San Luis A.C. conoció a Leonel y a Moisés el 26 de febrero de 2014, en el Centro de Reinserción Social de Ciudad Valles; nos trasladamos en diversas ocasiones para el desahogo de pruebas: Logramos que el jefe de Leonel testificara que efectivamente estaba enterado de la reparación y que personalmente lo instruyó para llevarla a reparar; logramos conseguir documentos que avalan los reportes que Leonel hizo de la fuga de la pipa; logramos que el jefe de Moisés testificara que él supervisó la reparación, pero también declaró cómo la Policía Ministerial llegó a su taller sin orden alguna, entraron prepotentes y amagaron a Moisés. Renace mandó llamar al juzgado en dos ocasiones a los agentes ministeriales pero incumplieron el mandato del juez y no se presentaron.

Con todas estas pruebas era indudable pensar que alcanzarían una sentencia absolutoria, pero no fue así. El Juez Tercero de Ciudad Valles, sin fundamento alguno, los condenó a 3 años de prisión y les concedió el beneficio de pagar $23,000 pesos para recuperar su libertad. Leonel y Moisés decidieron renunciar a su derecho de apelar la sentencia a pesar de saber que podríamos revertirla, porque no creen en la justicia de su país, porque durante un año injustamente y sin derecho detuvieron sus vidas, porque han sido tratados como criminales a pesar de ser inocentes. El Estado tiene una deuda irreparable con ellos.

 

Ileana.

Tiene 25 años de edad, una familia integrada y una pequeña hija de siete años. Es, como muchas personas que terminan en prisión, de escasos recursos económicos.

Fue detenida hace nueve meses y un día, acusada injustamente de robo calificado, sin derecho a fianza. Arrestada por los policías, sufrió de golpes para hacerla “confesar” un delito que no cometió. Cuando el médico legista le preguntó si la habían golpeado al momento de la aprehensión, ella no se atrevió a

denunciar el hecho, estaban presentes los policías que la habían lastimado; después de tres días la internan en el Cereso de La Pila.

Renace Capítulo San Luis A.C. conoció su historia el 14 de agosto de 2013 cuando apenas tenía una semana en prisión. Durante estos meses se desahogaron pruebas para demostrar su inocencia: los dueños de la tienda testificaron para decir que ella no participó en el robo, y que los policías solo pusieron a disposición de la autoridad la cantidad de $523.00 pesos, cuando en realidad fueron $5,000.00 los que había en la caja registradora del comercio.

Los policías que la acusaron no pudieron demostrar en el interrogatorio que hubieran visto a Ileana apoderarse del dinero robado; ella declara que cuando la detuvieron llevaba en el bolsillo tan sólo once pesos y, a pesar de las evidencias, la Juez Séptima del Ramo Penal decidió condenarla a tres años de prisión y al pago de $18,000.00 pesos.

Renace, consiente de la inocencia de Ileana, se inconformó con la sentencia, y para conseguir su libertad; la Primera Sala del Supremo Tribunal, respetando los derechos humanos de Ileana, le concedió el beneficio de pagar $21,000.00 para llevar su apelación en libertad. A partir de este momento Ileana llevará su proceso en libertad, podrá trabajar, vivir con su familia, y reinsertarse a una vida de la que nunca debió ser extraída.

Por Patricia Flores Blavier